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error de escala (nº28)

nuestras vidas versus el internet




error de escala


Tal parece que vamos por mitades. A veces ni siquiera eso. Podría decirse que nos reconforta dividir las cosas en partes para mirarlas en detalle. La muestra de esto son todos los vídeos y publicaciones recapitulativas de los primeros seis meses del año que hemos visto en las últimas semanas. ¿Nos gusta hacer inventario? ¿Nos hace sentir abundantes? ¿Nos consuela? Si es así, concluyo que es bonito encontrar alivio en algo aparentemente fácil de hacer.

Mis favoritos de lo que va de año. Mis lecturas de 2024 (hasta ahora). Reset de mitad de año*.* Cómo cambiar tu vida en 6 meses. Revisión de objetivos. Es una mirada fría y con mucho buqué a Fondo Monetario Internacional, pero somehow se ha colado bien en nuestras vidas. Es decir, internet.






Hago un tratamiento comparativo de nuestras vidas con el internet porque quizás no soy yo la única que se convence a ratos de que todas las personas hacen más con sus vidas que yo con la mía.

Tal vez esa sensación se debe a la injusta proporción que se plantea ya desde el encabezado: una vida versus todas las vidas de las que soy testigo via internet. A menudo me viene el pensamiento de que no estamos bien preparadxs para vivir a escala 1:100000000.






A inicios de año escribí sobre mi relación con el tiempo de pantalla. Y tras más de seis meses de uso de la app que bloquea apps a ciertas horas del día, todavía paso un promedio de dos horas mirando la pantalla del móvil.

He reunido algunas lecciones:





Mi experiencia es la que acepto atender. Sólo aquellos elementos que noto dan forma a mi mente; sin un interés selectivo, la experiencia es un caos total.

~Jenny Odell, (How to do nothing, 2019)




la parte sobre leer

Hay una parte de mí a la que le da cringe citar un libro de 2019 que hizo las rondas en bookstagram y booktube durante lo que pareció ser todo 2020; como fue Cómo no hacer nada de Jenny Odell. A la otra parte de mí que resta, le fastidia que la expresión cringe le venga a la mente por defecto y sin oposición.

Opino que lo anterior también forma parte del error de escala: la rapidez con la que los temas pasan a parecer caducos sólo por cuánto nos haya expuesto el algoritmo a su mención, o también que aparezca primero «cringe» en mi cabeza con lo sabroso que me resulta pronunciar «vergonzoso» con dos eses.

Oliver Burkeman, que también ha escrito sobre la distracción y lo ha hecho muy bien, y que dicho sea de paso me da cringe vergüenza mencionar de nuevo, explica por qué nos cuesta especialmente hacer lo que en verdad queremos hacer; lo que nos hemos dicho que sí importa pero que, llegado el momento, no queremos hacer:

La solución a este misterio, por dramática que parezca, es que cada vez que sucumbimos a la distracción, intentamos huir de un encuentro doloroso con nuestra finitud, con la difícil situación humana de tener un tiempo limitado, y más especialmente, en caso de la distracción, control limitado sobre ese tiempo, lo que hace imposible tener certeza de cómo resultarán las cosas.

Oliver Burkeman, (Four thousand weeks, 2021)

Decido creerle a Burkeman y encuentro motivo para la compasión ¡por fin! en el acto de procrastinar. Nos encuentro más humanas que nunca. Nos entiendo. Nos veo haciendo inventario de lo que llevamos recorrido y me digo ¡claro que sí! ¿cómo no hacerlo?


Adriana


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